Diseccionando una Antena WiFi

Está claro que el tamaño importa, sobre todo cuando de antenas se trata. Básicamente una antena más grande tiene mayor ganancia y más cuando hablamos de antenas parabólicas, puesto que tienen una mayor colimación de haz.

Pero centrándonos en una antena de un adaptador WiFi, ¿cómo son? pues son muy simples, normalmente son un dipolo en lambda medios, o un hilo con varias bobinas a una distancia determinada para adaptar la impedancia.

¿Podrían ser más simples por ejemplo un alambre de la longitud que se quiera? Si y no. Si fuera a usarse sólo como receptor podría serlo con sus más y sus menos, pero para un emisor la antena tiene que estar adaptada sino la potencia reflejada como poco dificultaría la capacidad de transmisión pudiendo incluso llegar a quemar la última etapa.

Pero como mejor se ve es desmontando una. Pero cuidado, que esto no tiene vuelta atrás, las antenas suelen venir embutidas y hay que romperlas para desmontarlas.

Antena WiFi

Figura 1, Antena WiFi

Esta es la típica antena de cualquier adaptador WiFi y como se puede ver cerca del codo hay una junta, que suele estar pegada o enganchada con unos segmentos. Tirando un poco fuerte se consigue desmontar sin mayor problema.

Antena WiFi

Figura 2, Antena WiFi sin encapsulado.

Lo primero que se aprecia es que el encapsulado es bastante más largo que la antena en si. Pero el tamaño vende, y la economía de escala también.

 

Antena WiFi

Figura 3, Antena WiFi – la antena en si (dipolo en lambda medios)

 

Como desmontarlo sin romperlo en este modelo de antena es imposible, hay que recurrir a la fuerza bruta o a cortar con las tijeras el coaxial que asoma por el codo. Con esto podemos ver esa especie de encapsulado que está soldado en la parte redondeada.

¿Y qué encapsula? pues en realidad nada como se puede ver en la figura 4, aunque hay antenas similares normalmente de mejor calidad en los que hay un separador de plástico, aunque si el coaxial tiene una cubierta plástica no sería necesario como es el caso.

antena4

Figura 4, Antena WiFi – sin el encapsulado que forma el dipolo

¿Y dónde está dipolo? Pues bien, una parte del dipolo es el centro del coaxial (la parte gris y delgada de la figura 4) y la otra el encapsulado que hemos arrancado y que casualmente tiene la misma longitud que la primera parte del dipolo.

Cada parte del dipolo para una red WiFi debería de ser 1/4 de la longitud de onda (recordemos que funciona en unos 2,440 GHz de frecuencia media), aproximadamente 31 milímetros. Pero si cogemos una regla vemos que la antena se queda bastante corta, unos 26 mm.

Aquí es donde entra un parámetro llamado factor de velocidad o coeficiente de velocidad, que viene a ser la relación entre la velocidad en el medio de transmisión en cuestión (en este caso un coaxial) y la velocidad de transmisión en el espacio libre. Para un coaxial el factor oscila entre 0,6 y 0,9 dependiendo del material, grosor etc. En este caso concreto si hacemos cuentas (0,26/0,31) sale que el factor de velocidad para este coaxial tiene que ser de ~0.84, lo cual encaja con lo que estábamos buscando y explica el motivo de que el dipolo sea más corto de lo esperado.

 

 

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