QoS (Calidad de Servicio), esta vez sí que hay negocio.


La Calidad de Servicio siempre se ha mantenido en segundo plano siendo la bicoca de las comunicaciones. Las redes siempre han estado sobre dimensionadas para el tráfico que se cursaba, pero esta tendencia en la era del vídeo ha cambiado poco a poco.

El problema no se encuentra en las redes de acceso ni en las metropolitanas. Más bien se encuentra en los CDN.

Las grandes CDN (Akamai, Level3, Amazon CloudFront, etc.) a pesar de estar distribuidos en diversos centros de datos, están muy regionalizados.

¿Qué quiere decir esto?

Pues que a pesar de que un CDN esté localizado en un país, existe un cuello de botella en el PoP (Punto de Presencia) al que se conecta dicho CDN.

Y aquí es donde entran las Telcos y la Calidad de Servicio.

Si mantuviéramos un servicio Best Effort, para todos los tipos de tráfico, todo aquel tráfico que tuviera que pasar por un cuello de botella se vería afectado tarde o temprano.

Aquí entraría la capacidad de priorizar el tráfico para ofrecer una mejor calidad de servicio por ejemplo al tráfico RTSP.

El problema es que si todo el tráfico (o la mayor parte) es RTSP, llegamos a un curioso problema, y es que:

Si todo tiene prioridad, en realidad, nada tiene prioridad.

No se puede priorizar un tráfico sobre otro porque todos los datos son prioritarios.

La solución de todo esto es que aquellos servicios que necesiten un tráfico prioritario para poder ofrecer una calidad de servicio adecuada a sus clientes, tendrán que pagar a las Telcos para o bien instalar las CDN en los datacentes de las propias Telcos o bien conectarse directamente con ellas como acaba de hacer Netflix con Comcast.

netflix-comcast

 

En resumen, el paradigma de la neutralidad tecnológica se convierte en parte del negocio.

 

 

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