TAT-8

La década de los 80 fue la década de la Guerra Fría, el SIDA y de un gran apetito por la destrucción. Pero ante todo fue la década de la Globalización y de la Comunicación.

La historia siempre esconde actores ocultos y uno de esos actores es la Fibra Óptica.

Ya en 1980 se había conseguido fabricar Fibra Óptica de tal forma que la atenuación fuera tan pequeña que en un sólo tramo de Fibra se pudieran cubrir más de 200 kilómetros. Pero dicha fabricación era muy cara y compleja, y los métodos baratos basados en crisol depositaban demasiadas impurezas como para hacer viable su fabricación.

Para evitar dicha contaminación se comenzaron a usar técnicas de deposición de vapor, de donde han surgido diversas técnicas, aunque todas se basan en el mismo fundamento.

Con un proceso de fabricación recién estrenado, la capacidad de fabricación de grandes cantidades de Fibra de alta calidad era un hecho, sólo quedaba explotar dicha capacidad.

La transmisión de larga distancia de alta velocidad estaba limitada por los cables utilizados (coaxiales). Y por mucho empeño que se pusiera elevando el voltaje, las pérdidas eran cuantiosas y la transmisión de larga distancia se hacía muy complicada, limitando la transmisión a unas decenas de palabras por minuto.

El mundo se hizo mucho más pequeño cuando se consiguió cruzar el Atlántico con el TAT-1, alcanzando la friolera de 48 canales de voz justo antes de prescindir de sus servicios en 1978.

Poco después, ATT y la entonces Compañía Telefónica Nacional de España instalaron el primer cable submarino de Fibra Óptica en las Islas Canarias, uniendo Gran Canaria con Tenerife con 7680 canales de 64 Kbits/s. Este cable (conocido como Optican) además de prestar un servicio comercial, demostró la viabilidad de los despliegues de Fibra submarina.

Pero no fue hasta 1988 cuando el TAT-8 con su núcleo de Fibra consiguiera cruzar el charco. Estaba compuesto de dos parejas en uso y una pareja adicional de backup, con regeneradores presurizados cada 40 Kilómetros, con lo que conseguía cursar 40.000 llamadas simultáneas entre Estados Unidos (Tuckerton, Nueva Jeysey) y Francia (Penmarch) e Inglaterra (Widemouth Bay), transportando unos 20Mbit/s por cada Fibra.

Este primer cable transoceánico de Fibra, tuvo serios problemas, y a pesar de ser enterrado en la zona de la plataforma continental (hasta alcanzar una profundidad de 200m), las redes de arrastre consiguieron dañarlo. Pero no fue el único problema, los tiburones comenzaron a desarrollar un especial interés por los cables transoceánicos de fibra. Esto no quiere decir que con los antiguos cables coaxiales esto no sucediera, pero al estar apantallados la fina cubierta de polietileno era suficiente. Actualmente los cables submarinos tienen una cubierta de polietileno de más de un centímetro (comercialmente llamada “anti fish”).

La filia de los tiburones parece ser que se debe a una vibración que se genera en los cables por las corrientes marinas y al estar suspendidos lo confunden con comida.

Sobrellevando todos estos problemas, el TAT-8 fue un éxito de la ingeniería consiguiendo acercar el mundo un poco más, y sentando las bases para futuros cables transoceánicos.

El coste final del proyecto supuso un coste de más de 300 Millones de dólares, y fue retirado del servicio en 2002.

 

Un comentario

  1. La historia siempre esconde actores ocultos y uno de esos actores es la Fibra Óptica.
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