Una oferta mayorista en Fibra… ¿tiene sentido?

Se lleva especulando mucho sobre la posibilidad de que la CNMC obligue a Telefónica a revender su fibra a un precio regulado, y como se suele decir, cuando el río suena, agua lleva.

Quizás no se quede en más que en otra estratagema de la CNMC para adquirir fuerza de negociación, pero al margen de si es o no cierto y de cómo afectaría al mercado, tecnológicamente es un disparate.

Las conexiones de Fibra al contrario que las de xDSL, son punto-multipunto. Esto implica que el caudal está compartido en el último tramo.

Un GPON de los que actualmente se despliegan tiene una capacidad de 2,5 Gbps en bajada y 1,25 Gbps en subida compartidos por todos los usuarios del PON, que pueden llegar a ser 64. Suponiendo una división estricta (sin ganancia estadística) hay menos de 50 megas de bajada y 25 de subida garantizados por usuario.

Ahora mismo es complicado que se acerquen a 64 los clientes de un PON, aunque seguramente ya haya zonas con PONes saturados. En cualquier caso, en un futuro el apagado de las centrales de cobre será una realidad, y muchos clientes tendrán que abrazar la fibra si o si.

Esto significa que el tráfico dentro del PON va a tener una limitación adicional que si bien con una agregación estadística adecuada, es decir una planificación del despliegue adecuada no debería de darse con las velocidades actuales.

Pero aquí entra otro factor adicional y es que no todas las operadoras juegan al mismo juego, simplemente porque su situación en el mercado no es la misma.

Por ejemplo Movistar regala la televisión como arma diferenciadora y la televisión consume un ancho de banda muy prioritario. Esto hace que el ancho de banda disponible en el PON se vea reducido según la cantidad de usuarios que haya viendo la televisión (obviando situaciones con multicast).

En cambio Jazztel vende líneas móviles a precio de saldo. Digamos que lo que paga a Orange por el móvil es lo que le repercute al cliente. Y al igual que Ono lo hace porque no es su negocio, para ellos los móviles son algo que hay que empaquetar porque el resto lo están vendiendo. En el ámbito de la fibra Jazztel se ha tirado a la piscina con los 200 megas simétricos, pero no es una velocidad que se pueda dar con una calidad aceptable en un PON saturado con clientes con dicha velocidad, porque con esa velocidad de subida sólo entran 6 clientes sin pisarse en un PON de 64. Y en el caso de la subida la situación si que se vuelve especialmente problemática porque un simple cliente de p2p es capaz de llenar 200 megas de subida de forma continua, y aquí no hay ganancia estadística que valga.

Pero el caso de Jazztel es muy particular. Es una empresa con mucho que ganar y poco que perder, por lo que una oferta en esa línea tiene sentido a corto plazo, y más cuando todas tus armas están orientadas a conseguir que Orange pique el anzuelo. El problema es que Orange sabe que ese anzuelo está envenenado, sabe que Jazztel está vendiendo los móviles a precio de coste (se los está vendiendo Orange) y sabe que el incremento de ingresos que obtienen por los móviles es virtual y en el momento que dejen de crecer en líneas móviles los ingresos de Jazztel tendrán un reajuste a la baja que tirará el precio de las acciones al entorno de los 7 euros.

Lo que Orange no tiene tan claro es el ecosistema de la Fibra, a pesar de que ya la ofertan, la cobertura es meramente testimonial así como los problemas que se han ido encontrando y puliendo. Ahora mismo una oferta mayorista de Fibra sería un caramelo para Orange, sobre todo para desinflar la burbuja de Jazztel.

Pero más allá de artimañas, compartir una red de Fibra entre empresas con objetivos tan dispares y ofertas comerciales que afectan al rendimiento del resto de accesos, no sólo es una temeridad, sino que también es una estupidez.

De hacerse realidad, es posible que pronto las ofertas de Fibra tengan que anteponer el “Hasta” a la velocidad como ya ocurre en Japón o Corea para velocidades de 1 Gbps, mejor dicho, para velocidades de Hasta 1 Gbps.

 

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