War of Currents (La Guerra de las Corrientes)

El año 1880 poco tuvo que ver con turrón, pero si que fue un año especialmente prolífico en avances científicos y técnicos. Desde el inicio de la construcción del Canal de Panamá, pasando por las concesiones de diversas patentes a inventos que han perdurado hasta nuestros tiempos como el coaxial de Heaviside o la lámpara incandescente de Edison.

Gracias a la lámpara incandescente, en el propio 1880 se consiguió iluminar con luz eléctrica la primera ciudad del mundo Wabash. Se podría decir que esto fue el inicio de lo que muchos catalogan como la segunda revolución industrial.

El 4 de Septiembre de 1882, la primera central eléctrica del mundo comenzó a generar electricidad. La Pearl Street Station estaba situada en Manhattan en el 255-257 de la calle homónima.

Pearl Street Station

Pearl Street Station, la primera central eléctrica de la historia.

Esta central comenzó dando servicio a 400 lámparas en 85 clientes. Un par de años después ese número creció a 508 clientes con 10.164 lámparas. La particularidad de esta central es que fue construida por la Edison Illuminating Company.

La estación se quemó en 1890, pero para entonces la central ya estaba obsoleta debido a la Guerra de las Corrientes.

La Guerra de las Corrientes

La Exposición Internacional de la Electricidad de 1881 en París, hizo que la gente pudiera contemplar la Dinamo de Zénome Gramme, las Lámparas Incandescentes de Thomas Edison, el Tranvía Eléctrico de Siemens, el teléfono de Graham Bell, e incluso un coche eléctrico.

Y aquí empezó la guerra. Edison y su imperio de patentes de corriente continua controlado por General Electric (resultado de la fusión de Edison General Electric Company y Thomson-Houston Electric Company) contra la tozuda realidad, años más tarde (1886) encarnada en la Westinghouse Electric que tenía el respaldo de ese gran científico tachado de loco, Nikola Tesla y la corriente alterna.

Edison y Tesla se enfrentaron en una brutal guerra de medios, que empezó Edison al ver como Tesla se adentraba en el negocio que él había creado. Los ataques de Edison consistían en desprestigiar la corriente alterna, tachándola de insegura. Intentando incluso acuñar el término “Westinghoused“, para referirse a una electrocución.

Para ello llevó a cabo electrocuciones públicas con corriente alterna de perros y gatos, incluso de caballos y ganado. Llegando a matar al elefante Topsy en 1903, años después de que Edison perdiera la guerra.

Pero en este caso la guerra no era cuestión de publicidad, era cuestión de hechos. Y lo que estaba claro es que entonces la corriente continua, en transporte, tenía las de perder con respecto a la alterna.

Edison (opositor de la pena capital) no se daba por vencido, y en 1890 se probó una silla eléctrica financiada por él en secreto para demostrar que la corriente alterna es mucho más dañina que la continua. El desafortunado en probar dicho invento fue el condenado William Kermmler, con tal fortuna que los técnicos infravaloraron el voltaje necesario, y la primera descarga le dejó muy malherido pero sin llegar a ser mortal. Una segunda descarga consiguió su objetivo. La prensa describió el espectáculo como terrible, mucho peor que la horca.

En 1892 General Electric veía las orejas al lobo y comenzó a investigar la corriente alterna y en pocos años gracias a Proteus Steinmetz, se pudo subir al carro de la corriente alterna, mientras tanto siguió apostando la corriente alterna.

Tal es así que en 1893, Forbes convenció a la compañía eléctrica de las cataratas del Niagara, para dar el contrato a Westinghouse y rechazar a General Electric y la propuesta de Edison, lo cual fue la puntilla al sistema de corriente continua.

Seguramente el lector se preguntará que habría pasado si hubiera ganado la corriente continua. ¿Habría sido posible? Pues si, habría sido posible. De hecho actualmente hay numerosos cables submarinos que transportan corriente continua a lo largo de cientos y miles de kilómetros. Uno de ellos está en España y une la subestación de Morvedre (Valencia) con la de Santa Ponsa (Mallorca). Este cable es conocido como Cometa (acrónimo de COnexión MEditerránea de Transporte Alta tensión) y también como proyecto Rómulo [1]. Transporta unos 400MW a 250kV a lo largo de unos 250 km.

Entonces, ¿qué hizo que Edison perdiera la guerra?

La tecnología o mejor dicho la ausencia de ella. Durante la guerra de las corrientes la tecnología de semiconductores no existía, y hasta 1902 no aparecieron las válvulas de vapor de mercurio para poder rectificar corriente. Esto hacía que en su momento el transporte de corriente continua fuera inviable, debido a que para transmitir mucha potencia había que hacerlo con una intensidad elevada, lo cual resultaba en una pérdida de potencia debido al calentamiento del conductor.

Actualmente los sistemas HVDC se usan para transmisiones a larga distancia, al ser más baratos y sufrir menores pérdidas (aunque tienen otros problemas principalmente de sobrecostes de equipamiento y son menos fiables que los de corriente alterna, pero en larga distancia compensa). Las pérdidas en este caso son culpa de la capacitancia parásita del propio conductor. En el caso de la corriente alterna dicha capacidad hay que cargarla y descargarla en cada ciclo, lo cual supone un gasto de energía adicional, en cambio en la corriendo continua, sólo hay que cargarla al comenzar a inyectar corriente, después se mantiene cargada.

Otro efecto adverso de la transmisión en alterna es el efecto pelicular (skin effect) que hace que la corriente no fluya de forma uniforme por el conductor, sino que vaya por la superficie, disminuyendo la sección efectiva del conductor y aumentando su resistencia. Y por último, las corrientes alternas hay que sincronizarlas, no así la continua.

¿Y todo esto, qué tiene que ver con las telecomunicaciones?

A parte de que sin electricidad no concebiríamos las telecomunicaciones modernas, la electricidad ha jugado un papel fundamental en las modulaciones, usándose en muchos casos como un medio soporte para transmisión de alta velocidad como en el Broadband over Power Lines (BPL) y mucho antes los sistemas de telefonía utilizaban (y utilizan) una combinación de corriente continua y alterna. Por ejemplo un teléfono conectado a una central está a -48 Voltios y cuando le llega una corriente alterna de 25 Hertzios y unos 90 Voltios el teléfono suena, y es lo que se conoce como corriente de llamada, pero esto lo trataremos en otra ocasión.

 

Referencias

[1] – http://www.ree.es/sites/default/files/downloadable/h5dgkph2qupj.zip

 

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